Arrimada en un balcón
suspirando por su amado,
estaba una bella chica
cuyo nombre era María.
Hace dos meses, tres días,
a viajar se fue María,
y en el viaje conoció
a quién sería su amor:
un chico delgaducho
que de viajes sabía mucho,
acompañaba a María
en su corta travesía.
Mas pronto debía María
regresar a su masía,
buscó y buscó a su amado
para poder despedirse
mas no logró encontrarlo
y sin verlo, tuvo que irse.
Mucho tiempo pasó ella
sin comida ni bebida
pensando en aquel chico,
en el amor de su vida.
Desempacando María
encontró un papelito,
y el mensaje así decía:
"Perdonadme, amada mía,
por haberte abandonado,
ahora lejos me encuentro,
pero pronto, nos veremos"
Desde entonces ella espera,
día y noche en su balcón,
esperando ver de nuevo
a aquel chico, su amor.
Escrito por: José Montoya Cabrera
No hay comentarios:
Publicar un comentario